Saltar al contenido
Psicólogos Cerca

Especialidad

Autoestima y desarrollo personal

La autoestima no es sentirse genial todo el tiempo ni andar convencido de que uno puede con todo. Se parece más a la relación que tenés con vos mismo cuando nadie te está mirando: cómo te hablás cuando algo te sale mal, cuánto te cuesta pedir lo que necesitás, si podés reconocer algo que hiciste bien sin sentir que estás exagerando. Hay gente con una vida que desde afuera parece resuelta y que por dentro convive con una voz que le señala todo lo que le falta.

Suele aparecer con una frase que se repite: "soy un desastre", "no sirvo para esto", "en cualquier momento se van a dar cuenta de que no doy la talla". Esa voz no salió de la nada. Casi siempre se aprendió en algún lado —una familia exigente, una escuela donde compararse era la norma, una relación que te fue corriendo el límite de lo aceptable— y con el tiempo dejó de sonar como algo que alguien dijo para sonar como si fuera la verdad sobre vos.

Se nota en cosas cotidianas: decir que sí cuando querías decir que no, quedarte callado en una reunión aunque tenías algo para aportar, elegir siempre lo seguro para no arriesgarte a fallar, o al revés, exigirte tanto que ningún logro te alcanza. También se cuela en cómo elegís con quién estar: quien no cree merecer mucho suele conformarse con menos de lo que le hace bien.

En terapia, el trabajo no consiste en repetir frases positivas frente al espejo. Suele empezar por escuchar esa voz con atención: de dónde salió, a quién se parece, en qué situaciones aparece con más fuerza. A partir de ahí cada proceso es distinto. Para algunas personas el foco está en poner límites; para otras, en aflojar una autoexigencia que se volvió insoportable. No hay una receta ni un tiempo fijo, y nadie serio te va a prometer que en tantas sesiones vas a quererte.

Cuándo conviene consultar

No hace falta estar mal para consultar por esto, y de hecho mucha gente llega por otro motivo y termina trabajando acá. Algunas señales que suelen ser un buen momento para dar el paso: si notás que te cuesta muchísimo tomar decisiones por miedo a equivocarte, si postergás cosas que querés hacer porque sentís que no estás a la altura, si te descubrís pidiendo perdón por ocupar espacio, o si en tus vínculos aceptás tratos que no le desearías a alguien que querés. También si la exigencia con vos mismo se volvió tan alta que ningún resultado te deja tranquilo. Y si en algún momento esa voz interna pasa de criticarte a hacerte pensar que estarían mejor sin vos, no lo dejes pasar: comunicate con una línea de crisis o con un servicio de emergencias en ese momento.

Psicólogos que trabajan autoestima y desarrollo personal

Preguntas frecuentes

¿La autoestima se puede cambiar o es parte de la personalidad?

Se puede trabajar. Esa voz que descalifica todo lo que hacés no nació con vos: se armó con historia, con vínculos y con cosas que escuchaste muchas veces. Eso no la vuelve fácil de desarmar, pero sí la vuelve algo aprendido, y lo aprendido se puede revisar. Lo que suele cambiar primero no es la voz, sino cuánto le creés.

¿Sirve consultar si no tengo un problema puntual?

Sí. No hace falta una crisis para justificar una consulta, y buena parte de los procesos por autoestima empiezan justamente así: alguien que de afuera funciona bien y por dentro se exige de un modo que lo agota. Querer entenderse mejor es un motivo suficiente.

¿Cuánto tiempo lleva un proceso de este tipo?

Suele ser un trabajo de mediano plazo más que un tratamiento de unas pocas sesiones, porque lo que se revisa viene de lejos. Dicho eso, no hay un plazo fijo y desconfiá de quien te dé uno. Lo sensato es acordar con el profesional cada cuánto van a revisar juntos si el proceso te está sirviendo.

¿Cuánto sale la sesión?

Está a la vista en cada perfil, antes de que escribas: el valor por sesión y las obras sociales que acepta el profesional, si trabaja con alguna. Los precios varían bastante según la experiencia y la modalidad, así que mirá más de un perfil antes de elegir.