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Crisis vitales y cambios de vida

Hay momentos en que la vida cambia de forma y uno queda sin saber cómo pararse. Una separación, una mudanza a otra ciudad, quedarse sin trabajo, un diagnóstico, un hijo que se va de casa, una jubilación, la llegada de un hijo. Algunos de esos cambios son buscados y otros no, y curiosamente los buscados también desacomodan: el trabajo nuevo que tanto querías, la casa propia, la maternidad.

Lo que suele confundir es que no hay una tragedia que justifique estar mal. "No me puedo quejar" es una frase que aparece muy seguido en estas consultas, y bloquea bastante. Un cambio grande te saca del piso conocido aunque sea para mejor: hay que rearmar la rutina, el lugar en los vínculos, la manera de nombrarse a uno mismo. Eso lleva tiempo y energía, y el desconcierto en el medio es esperable.

Estas crisis también suelen ser bisagras. Cuando lo de siempre deja de funcionar aparecen preguntas que estaban tapadas por la rutina: qué quiero hacer con esto que me queda, qué vengo sosteniendo por inercia, qué no quiero repetir. Un espacio terapéutico en ese momento sirve menos para volver rápido a la normalidad y más para no desaprovechar la pregunta.

No hace falta estar hundido para consultar. De hecho, en estos casos suele funcionar mejor ir temprano, cuando el desconcierto está fresco y todavía hay decisiones por tomar, que meses después cuando la angustia se instaló y se sumaron consecuencias.

Cuándo conviene consultar

Cuando un cambio te dejó sin saber cómo seguir y ya pasaron semanas. Cuando estás tomando decisiones importantes desde el apuro o el miedo. Cuando notás que te aislaste o que dejaste de hacer cosas que te sostenían. Cuando aparecieron insomnio, angustia constante o irritabilidad que no tenías. Cuando desde afuera te dicen que ya deberías haberlo superado y eso te hace sentir peor. Y si en algún momento la angustia se vuelve difícil de sostener, podés llamar al 135 desde CABA y GBA o al 0800-345-1435 desde todo el país, gratis y las 24 horas.

Psicólogos que trabajan crisis vitales y cambios de vida

Preguntas frecuentes

¿Sirve consultar si no me pasó nada grave?

Sí. No hace falta una tragedia para estar desorientado. Mudarse, terminar una carrera, ser madre o padre, jubilarse, cumplir cierta edad, separarse: son cambios que reordenan la vida entera aunque no tengan nada de catastrófico. Que desde afuera se vea como algo bueno no significa que no cueste.

¿Es lo mismo que un duelo?

Se parecen y a veces se superponen, pero no son lo mismo. En un duelo hay una pérdida concreta que hay que elaborar. En una crisis vital lo que se mueve es la identidad: quién sos ahora que eso cambió, qué querés de acá en adelante, qué parte de lo anterior conservás. Puede haber pérdida adentro de una crisis, y no siempre.

¿Cuánto dura un proceso así?

Suele ser más acotado que otros tratamientos, porque el motivo de consulta está bastante delimitado. De todos modos depende de cada situación, y a veces la crisis destapa temas más viejos que la persona decide seguir trabajando. Conviene acordar con el profesional cada cuánto revisar cómo va.

¿Qué precio tiene?

El valor de la sesión figura en cada perfil, así podés compararlo antes de escribir.