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Depresión y trastornos del estado de ánimo

Hay días en los que todo cuesta más de lo habitual, y hay períodos —a veces semanas, a veces meses— en los que esa sensación de peso no se va. La tristeza forma parte de la vida, pero la depresión es otra cosa: no es solamente estar triste, sino sentir que la energía, las ganas o el interés por las cosas que antes importaban se apagaron, sin que haya siempre una razón puntual que lo explique. Puede aparecer después de una pérdida, en medio de un cambio grande, o sin ningún disparador claro. Ninguna de esas formas es más "válida" que otra.

Es un estado que afecta mucho más que el ánimo. Cambia cómo dormís, cómo comés, cómo te relacionás con la gente que querés, incluso cómo pensás sobre vos mismo o vos misma. Una de las cosas más difíciles de la depresión es que a veces convence a quien la atraviesa de que no vale la pena pedir ayuda, o de que las cosas "siempre fueron así". Eso no es cierto, aunque en el momento se sienta como una verdad indiscutible.

Tampoco es un signo de debilidad ni algo que se resuelve solo con voluntad. Le puede pasar a cualquiera, más allá de lo bien armada que parezca su vida desde afuera. Y no hace falta haber tocado un fondo particular para que consultar tenga sentido: muchas personas empiezan terapia simplemente porque notan que algo cambió, sin lograr identificar bien qué ni por qué.

En terapia, el trabajo con la depresión suele empezar por poner en palabras lo que está pasando, sin apuro y sin que haga falta tener todo claro de entrada. De ahí, cada proceso toma su propio ritmo: para algunas personas resulta útil entender los pensamientos que alimentan ese estado, para otras el foco está más en recuperar de a poco actividades o vínculos que quedaron de lado. No hay un cronograma fijo ni una fórmula que funcione igual para todos, y cualquier profesional serio te lo va a decir así, sin prometerte plazos ni resultados.

Cuándo conviene consultar

Si notás que la falta de energía o de interés se sostiene en el tiempo, si te cuesta encontrarle sentido a cosas que antes lo tenían, si te fuiste alejando de gente con la que solías estar bien, o si simplemente sentís que "no sos vos" desde hace un tiempo, puede ser un buen momento para hablarlo con un profesional. También vale la pena consultar si quienes te rodean te comentaron que te notan distinto o distinta, aunque a vos te cueste verlo con la misma claridad. Si en algún momento aparecen pensamientos de que la vida no vale la pena o de hacerte daño, es importante que lo tomes en serio y busques ayuda cuanto antes: podés comunicarte con una línea de crisis o acudir a una guardia, no hace falta esperar un turno de terapia para eso.

Psicólogos que trabajan depresión y trastornos del estado de ánimo

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si es depresión o si estoy pasando un mal momento?

Esa diferencia no la vas a resolver leyendo, y tampoco hace falta que la resuelvas antes de consultar. Lo que suele orientar es el tiempo y el alcance: un mal momento se mueve, tiene picos y treguas; cuando algo se sostiene durante semanas, te saca las ganas de casi todo y te cambia el sueño, el apetito o la capacidad de trabajar, vale la pena hablarlo. No necesitás llegar con un diagnóstico: eso, si corresponde, es parte de lo que se trabaja adentro.

¿La terapia sirve si no tengo ganas de nada?

Esa es justamente una de las cosas que la depresión hace, y un profesional que trabaja con esto lo sabe: no va a esperar que llegues con energía ni con un plan. Al principio el trabajo suele ser más chico y más concreto de lo que la gente imagina. Si te cuesta incluso sostener la frecuencia semanal, decilo en la primera consulta en lugar de abandonar: es información útil y se puede acomodar.

¿Hay que tomar antidepresivos?

No siempre, y no lo decide un psicólogo: la medicación la indica un médico, en general un psiquiatra. Hay procesos que se trabajan solo con terapia y otros en los que el profesional te va a sugerir una consulta psiquiátrica para evaluarlo. Las dos cosas se combinan sin conflicto. Si ya estás tomando algo, contalo desde el principio: cambia cómo se organiza el trabajo.

¿Qué precio tiene una sesión?

Lo vas a ver antes de escribir. Cada profesional publica en su perfil cuánto cobra la sesión y con qué obras sociales trabaja, si trabaja con alguna, así no tenés que preguntarlo por privado para poder comparar. Los valores cambian bastante de un profesional a otro, así que mirá varios perfiles antes de decidir.