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Especialidad

Dolor crónico y psicosomática

Que un psicólogo trabaje con el dolor físico suele generar desconfianza, y la razón es entendible: mucha gente con dolor crónico ya escuchó demasiadas veces que "es todo psicológico" o que "está en tu cabeza". No es eso. El dolor es real, se siente en el cuerpo y no es inventado. Lo que sí sabemos hace décadas es que el dolor no depende solo del daño en el tejido: el estado anímico, el descanso, el estrés y el miedo al movimiento modifican cuánto duele, y eso abre un espacio de trabajo.

El dolor sostenido en el tiempo desgasta de una manera particular. Achica la vida: se dejan de hacer cosas, se sale menos, se abandonan actividades que daban placer, y esa reducción a su vez empeora el ánimo, que a su vez baja el umbral del dolor. Es un círculo bien descrito y bastante cruel. A eso se suma no ser creído —por médicos, por la familia, por el trabajo—, que para muchas personas es tan doloroso como el síntoma.

En terapia se trabaja sobre eso: recuperar actividad de manera gradual y realista, encontrar formas de convivir con el dolor sin organizarse enteramente alrededor de él, y atender el impacto anímico, que casi siempre está. También se trabaja el vínculo con los tratamientos médicos, con los estudios que no muestran nada y con la frustración que eso genera. Hay evidencia sólida en cuadros como fibromialgia, dolor lumbar persistente, migrañas y dolor posquirúrgico.

Lo mismo vale para los síntomas que no encuentran explicación en los estudios. Que no aparezca en una resonancia no significa que no exista: significa que hay que mirarlo de otra manera. Ese acompañamiento suele funcionar mejor cuando el psicólogo trabaja en contacto con el médico que sigue el caso.

Cuándo conviene consultar

Cuando el dolor lleva meses y ya reorganizaste tu vida alrededor de él. Cuando dejaste de hacer cosas que te importaban por miedo a que duela más. Cuando el ánimo se derrumbó y aparecieron insomnio o irritabilidad. Cuando sentís que nadie te cree. Cuando los estudios no muestran nada y te quedaste sin respuestas. Y si estás usando analgésicos cada vez más seguido, conviene hablarlo: es una señal frecuente y tiene abordaje.

Psicólogos que trabajan dolor crónico y psicosomática

Preguntas frecuentes

¿Me están diciendo que el dolor es psicológico o que me lo invento?

No. El dolor es real, se siente en el cuerpo y nadie lo pone en duda. Que intervenga un psicólogo no significa que sea imaginario: significa que el dolor sostenido en el tiempo afecta el ánimo, el sueño, la vida social y el trabajo, y que esa parte también se puede tratar. Escuchar que está todo en la cabeza es una de las cosas que más daño hace en estos cuadros.

¿Sirve si ya tengo un diagnóstico médico claro?

Sí, y de hecho es el escenario más habitual. En dolor crónico —fibromialgia, lumbalgias persistentes, migrañas, dolor oncológico, entre otros— el abordaje suele ser interdisciplinario. El trabajo psicológico no discute el diagnóstico: se ocupa de cómo convivir con eso, del impacto anímico y de recuperar actividad dentro de lo posible.

¿Reemplaza el tratamiento médico?

En ningún caso. Es un complemento y así hay que tomarlo. Ningún profesional serio te va a sugerir suspender un tratamiento, cambiar una medicación o abandonar un seguimiento: eso lo decide el médico tratante.

¿Cuánto sale la sesión?

Está publicado en cada perfil, junto con las obras sociales que acepta el profesional si trabaja con alguna.